viernes, 16 de octubre de 2015

Hoy toca pan de muerto

¿Por qué comemos pan de muerto?

El sol comenzaba a ocultarse mientras el ruido de los tambores resonaba en las escalinatas de las grandes pirámides. Los rayos anaranjados se reflejaban en los grandes lagos, y un inquietante viento provenía de las grandes montañas. La gente esperaba, sólo eso. Custodiada por los mejores guerreros, una bella doncella aceptaba con orgullo su destino, recorriendo el camino de sangre que provenía desde la cima del templo y que había dejado una fétida huella en la piedra. 

tzompantli

El hombre vestido con la piel de otra víctima le recibió con un cuchillo de obsidiana en la mano, indicándole el ritual a seguir. La mujer de color cobrizo hizo una pequeña reverencia a los monolitos del templo, saludó a los cuatro puntos cardinales y se acostó en la piedra. Los tambores dejaron de sonar y sólo se escuchaba un tenue sonido, cúmulo de las miles de respiraciones en la gran plaza. El sol desaparecía, y la hora gris comenzaba. Con la incertidumbre de si el sol saldría de nuevo al siguiente día y con la llegada del frío nocturno, la obsidiana se abrió camino entre la tersa piel de la mujer. 

Sin detenerse, el cuchillo desgarró los tejidos hasta llegar al corazón que palpitaba entre las membranas que aún resistían y la sangre que comenzaba a brotar. El sacerdote arrancó con un fuerte movimiento el corazón, y mientras éste aún palpitaba en su mano, lo mordió con los pocos dientes que tenía. La doncella se despidió del mundo terrenal con la imagen del fétido hombre derramando su sangre por la comisura de los labios. El sol habría de salir nuevamente.

chichen itza



Los españoles apelaron a sus santos y su Dios ante la barbarie y el horror que las costumbres prehispánicas representaban para su idiosincracia. Los sacrificios humanos, relatados para su Majestad el Rey de España, sirvieron como argumento para la “necesidad de evangelización” de los indígenas. A pesar de la destrucción de los templos y la prohibición de todos los ritos religiosos, los españoles encontrar en el sincretismo la herramienta perfecta para lograr que las población nativas adoptaran un nuevo estilo de vida.

Se sabe, por ejemplo, que la Virgen de Guadalupe y su aparición a un indígena, representó uno de los principales discursos de la Iglesia Católica para convertir a la población, pues la imagen es producto de un cuidadoso estudio por mezclar simbología cristiana con la prehispánica. De tal suerte que existen elementos que permiten relacionar a la figura femenina de la Virgen con deidades prehispánicas con un discurso similar. El sincretismo, padre del mestizaje cultural llegó incluso a los alimentos, incluido el pan de muerto.

pan de muerto

Ese delicioso alimento que disfrutamos en la temporada cercana al Día de Muerto, e incluso antes, es resultado de la idea española por convertir los salvajes rituales prehispánicos en tradiciones menos “bárbaras”. De este modo, el sacrificio humano se adaptó a un pan, en el que un bollo de mantequilla representara el cuerpo, mientras que cuatro huesitos representarían las extremidades del difunto y una bola grande al centro, conocida como “chichita”, sería la cabeza. Además, los cuatro huesos harían alusión a los puntos cardinales, representados por cuatro divinidades prehispánicas. Originalmente, se sabe que el pan era de color rojo para representar la sangre ofrecida a los dioses, y la oportunidad de poderlo comer, intentaría igualar la experiencia de morder un corazón humano.

José Luis Curiel Monteagudo, en su libro Azucaradas, Afanes, Dulces y Panes (1999), detalla que “comer muertos es para el mexicano un verdadero placer; se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno del pan de muerto se asimila con respeto e ironía al desafío a la muerte, se burlan de ella comiéndola”. Aquella tradición colonial que permitió la incorporación indígena a la vida cristiana, perduró hasta nuestros días, respetando casi de manera íntegra la receta original. Sin embargo, como suele ser costumbre ante la multiculturalidad de nuestro país, el pan de muerto se ha adaptado a ingredientes, sabores y colores distintos. 

pan de muerto


Fuente:
La influencia de la muerte en la obra de Luis Buñuel. España y México, dos perspectivas afines ante la muerte. Miguel Ángel Moreno Tavera. 


Qué tal un muertito con chocolate????

:P

15 comentarios:

  1. Por el mismo camino que llegaste a mi casa he venido a la tuya y no entiendo porque no te he encontrado antes si tu blog es de los que me gustan. Apapachos redondos

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    1. Holaaaaaaaaa!

      pues me alegro Ester, aquí estás en tu casa, aunque no sé si ya te diste cuenta, aquí es un manicomio..... ;)

      Abrazo =)))

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  2. No es demasiado dulce para combinar con el chocolate?
    Pregunto eh...

    Besos de sábado!

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    1. Te digo que ando descocida, puede ser, pero no sería igual a cuando toman chocolate con churros???

      Bueno, te lo cambio por un vaso de leche??? aunque a mi no me gusta la leche.....por un café???? =))) té? jijiji

      Besosmil =)))

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    2. Se me pasó decirte, lo dulce sería equivalente a una dona.....quiero decir a ese pan circular con un agujero, me explico???? jajajajaja

      :P

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  3. Luis Buñuel es aragonés, como yo. Nació en Calanda (Teruel) a poco más de 100 kilómetros de Zaragoza, donde yo nací y resido.
    Me apunto a un muerto de esos con chocolate. Ya me estoy acostumbrando e engordar contigo los fines de semana.
    Besos.

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    1. Anda! de modo que es tu paisano? mira pues no, no lo sabía.

      Bah! si fuera de verdad no te digo nada, menos mal que es sólo con imaginación, no???? .....eh? o vas a ir a buscar por allá el pan de muerto???? jajaj te imaginas la cara de la dependiente al pedirle un pan de muerto?

      besitos =)))))

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    2. paisano = https://www.google.com.mx/search?q=dona&oq=dona&aqs=chrome..69i57.911j0j1&sourceid=chrome&es_sm=122&ie=UTF-8#q=paisano


      jajajaja era necesario??

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    3. Pues a lo mejor se sorprendería menos de lo que imaginas un dependiente de por aquí si le pidiera pan de muerto. Cuando he visto las fotos me han recordado a unos dulces que en algún pueblo he oído que los llamaban "muerticos".

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  4. Parece que los sacrificios de sangre los teniamos todos, pues por estos lares tambien hacen panecillos azucarados.

    Besos

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    1. Pero seguro que no tienen los huesitosssssssssssssss! jijijiji

      Besos

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  5. Muy completo reportaje....que de situaciones no ocurrieron con las costumbres prehispánicas.....pero era su cultura para otros un horror.......y que hablar de hoy en día ....lo que antes era horror matar no uno , ni dos, ni tres, hoy son miles de seres humanos a través de las mortíferas armas inventadas para matar masivamente.......y que pensar de las torturas hasta el día de hoy utilizadas para el bien de la humanidad.....armas biológicas, leyes letales contra la vida, horror en el abuso infantil, en animales zoofilia, y todo eso sigue y nadie se horroriza y pone el grito en el cielo......y somos los "civilizados" que llevamos a los nativos nuestra cultura para su "civilización"......cuánto de ellos se podría rescatar e insertarla en nuestro mundo de locos "cultos".....
    Fuerte abrazo (me enojé..)y me salí del tema...libre estás amiga mía de publicarlo o no hacerlo....puede molestar...a lo mejor...

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    1. No hay problema amiga.
      Sólo espero que el enojo no sea conmigo, eh?

      Un cafecito? con un panecito de muertito, si???

      Abrazo =))

      PD: tienes razón Cristina.

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  6. Ummmmmmmmmmmmmmmmmm!!!!
    ñam, ñam!!
    Bss.

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    1. Con chocolate, leche o café?

      está rico,verdad? =)))

      Besitos Eva ♥

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